Tu fulgor extinguirá mi llama. Cuando Tú vengas.
No sabré qué decir, ni cómo recibirte, qué vestidos ponerme.
Te esperaré sentado en mi humilde morada. Adornaré con guirnaldas mi pobre estancia.
Lavaré mi rostro y peinaré mis cabellos. Cuando Tú vengas.
Fuera, el sol se esconde. Ha cesado el canto del cuco y los aldeanos vuelven. La brisa de la primavera acaricia mi rostro y mi mirada se pierde en el rojizo ocaso. Espero una visita que nunca llega. Estoy preparado, mas nadie llama a mi puerta. Llegará el alba y me hallará despierto. Cuando Tú vengas.
Qué hacer, Señor, para agradarte. Cómo indicarte el camino de mi hogar. Quemaré incienso, alfombraré el suelo, prepararé el fuego, te ofreceré flores y frutos. Guardaré vigilia, estaré alerta. Mas, si cuando llegues, me vence el sueño, perdóname, Señor. Tu gracia despertará a este cuerpo de hombre. Cuando Tú vengas.
viernes, 26 de diciembre de 2008
martes, 23 de diciembre de 2008
CUENTO DE NAVIDAD

Te anduve buscando por toda la ciudad. Ascendí a las más altas torres, pero no Te encontré allí, donde casi se puede acariciar el cielo. Me perdí entre las luces de la Navidad, mas no percibí en ellas Tu fulgor. Me sumergí en el frenético mar de la gente que buscaba bullicio y diversión. Tampoco Te hallé. ¿Dónde te escondes? ¿Para quién eres accesible?
Abandoné cansado las calles principales y el ruido y la algarabía comenzaron a parecerme lejanos. En una sucia callejuela, casi sin luz, un mendigo rebuscaba en los contenedores. Tropecé, sin darme cuenta, con varias latas tiradas. ¿Cómo encontrar Tu grandeza entre tanta miseria? Seguí caminando, casi sin esperanza.
Pasé frente a una vieja iglesia que tenía entreabierta una puerta lateral. De ella salió alguien. Sudoroso, sofocado, se afanaba cargando unas pesadas bolsas. Aun siendo diciembre, vestía en camisa, remangado y con los faldones fuera. Estaba empapado en sudor. Cargaba el maletero de un desvencijado coche con esas bolsas. Iba y venía apresuradamente. Sin pensarlo, me quedé parado frente a la escena. Percatándose, él me miró y me preguntó si disponía de tiempo y ganas de hacerle un favor. Era el párroco de esa iglesia y repartía comida a los necesitados de la parroquia. -"No... yo... estoy buscando algo..."-. Bajé la cabeza y continué mi camino. Oí cómo me felicitaba la Navidad y prosiguió con su tarea. ¿No debería estar preparando los oficios, vestido como un sacerdote? Decididamente, hoy no Te he de encontrar, vaya donde vaya.
Ya estaba cerca de mi casa, derrotado y confundido. Pensaba dónde encontrarte. Dónde alcanzar algo de Tu gracia, dónde alabar Tu grandeza. Ensimismado en mis pensamientos, los chillidos de unos niños me devolvieron a la realidad. Corrían uno tras otro y reían ruidosamente. Cruzaron por delante mía, tan ajustados, que casi me hicieron tropezar. Les increpé por su conducta. ¿Dónde estarían sus padres? Los dos pararon y se volvieron hacia mí. -"Señor, ¿quiere que le cantemos un villancico?, si lo hacemos bien, nos podría dar algo de aguinaldo. Vamos, señor, es Navidad. ¿No lo sabe?"-. Les di la espalda con cajas destempladas. No estaba pensando precisamente en asistir a un concierto callejero ofrecido por dos pillos a cambio de "algo de aguinaldo".
Por fin llegué a mi morada. Acondicioné mi lugar de meditación y me dispuse a preparar mi encuentro contigo. Ahora sabía que no podría fallar. Me adentré en mi interior, como otras veces, invoqué Tu nombre, como siempre. Aguardé en silencio Tu repuesta, como cada noche. Repetí Tu nombre. ¿Es posible que no me oigas? Soy ajeno a toda esa gente que sólo piensa en llenar la tripa y emborracharse. Yo te busco cada noche aquí, sentado, en actitud reverente. Soy Tu fiel servidor. Tu más destacado valedor en este mundo. En mí puedes confiar, Señor. Puedes revelarte, en este momento, ahora...en este momento...estoy preparado...ven a mí...
Una potente luz iluminó toda la estancia y una voz que parecía nacer de mi interior me habló con voz dulce.
-"No me hallaste, porque no podías verme. Por tres veces me presenté en tu camino y por tres veces me rechazaste. Me rechazaste tanto como a aquellos a los que tratabas de evitar. A todos aquellos que representaban para ti el materialismo mundano y decadente. No me hallaste ni en el bullicio ni en la calma, ni en el exceso ni en la necesidad. Sin embargo, Yo estaba en todas partes y cuando reclamé tu atención no te dignaste a mirarme. ¿Dónde pensabas encontrarme? Sal de tu trance, amado mío, y únete a la fatiga diaria de los hombres comunes. A sus sueños y a sus decepciones. A sus grandezas y a sus miserias. Mancha tus ropas con el polvo del camino y el sudor del trabajo. Y cuando, exhausto, alguien te pregunte por Mi, sonríe y responde que Yo estoy en Ti, más que nunca. Anda, levántate y cambia el mundo, que ya llega el día."-
Abrí lentamente los ojos. No estaba sentado en actitud meditativa, sino tumbado sobre el suelo. Me había dormido. Todo había sido un sueño. Pero aquella voz...parecía tan real...
FELIZ NAVIDAD
jueves, 4 de diciembre de 2008
YOGA vs CULTURA FÍSICA
En los últimos años, la cultura física, ligada al desarrollo de la sociedad del bienestar, se ha expandido por todo Occidente. Del mismo modo, el Yoga, presentado como actividad saludable, se extiende por polideportivos y centros culturales. Nada de malo en ello. Al contrario, dicha circunstancia favorece la labor de divulgación de esta ciencia ancestral que, sin duda, en algo beneficiará a las castigadas articulaciones y los crispados nervios de sus practicantes. Pero si alguien llega al Yoga para practicar un tipo extravagante de cultura física, se equivoca. Al menos, en una buena parte. Y se equivoca aún más si lo que pretende es adelgazar. Por lo general, lo que llega a estos centros occidentales es una versión desnaturalizada del Hatha Yoga. Clases en las que que lo que se enseña es la práctica de asanas y algo de relajación al final. Eso tampoco es malo. Pero, indefectiblemente, el practicante fallará en su propósito de adelgazar y perderá el interés a los pocos meses.
Si alguien me pregunta si el Yoga adelgaza le contestaría que sí. No es una meta, pero sí una consecuencia inherente a su práctica. Y no se debe sólo a la predisposición de sus practicantes a llevar una dieta más sana. El Yoga es un sistema completo basado en ocho pasos o senderos. Es el Raja Yoga, el camino real del óctuple sendero o Ashtanga Yoga basado en los Yoga Sutras de Patanjali. Estas ocho prácticas, fases o estadíos conforman un sistema completo de realización personal que tiene como último y único fin el encuentro y la identificación con la divinidad. De hecho, el Hatha Yoga busca lo mismo e incorpora casi las mismas prácticas que el Raja Yoga, incluidas las esenciales prácticas meditativas y no debe identificarse únicamente con la práctica de asanas. Por tanto, la sola práctica de asanas, aunque esencial, no es Yoga. Con el seguimiento del óctuple sendero (Yama, Niyama, Asana, Pranayama, Pratyahara, Dharana, Dhyana y Samadhi) se alcanzan, paralelamente al crecimiento interior, innumerables mejoras físicas. Asana es la responsable de muchas de ellas, dando flexibilidad a nuestras articulaciones y especialmente a nuestra columna, pero también activando nuestros centros energéticos o chakras, que se utilizarán en el resto de prácticas. Su cultivo nos devuelve un cuerpo armonioso, flexible y resistente a los elementos. La práctica de Pranayama tiene un efecto adelgazante en sí mismo porque disminuye la necesidad de aporte energético al organismo por medio de la comida. Cuando el yogui adquiere un alto grado de desarrollo espiritual, su chakra manipura está lleno de energía. El seguimiento de los preceptos de Yama y Niyama, especialmente Brahmacarya (control sensual, en su aspecto más amplio), Tapas (ascetismo) y Samtosa (contentamiento) tiene como consecuencia la moderación del apetito. Tampoco se puede negar que, cuando se sigue la senda del Yoga en todas sus consecuencias, se adopta un estilo de vida más saludable, favoreciendo la alimentación sáttvica (vegetarianismo) frente a otras más perjudicales (tamásica o rajásica). Como consecuencia del conjunto de prácticas, observancias y abstenciones el yogui suele aparecer con un cuerpo esbelto y delgado, indicativo de su desarrollo espiritual en contraposición al cuerpo esbelto obtenido por la cultura física.
Si alguien me pregunta si el Yoga adelgaza le contestaría que sí. No es una meta, pero sí una consecuencia inherente a su práctica. Y no se debe sólo a la predisposición de sus practicantes a llevar una dieta más sana. El Yoga es un sistema completo basado en ocho pasos o senderos. Es el Raja Yoga, el camino real del óctuple sendero o Ashtanga Yoga basado en los Yoga Sutras de Patanjali. Estas ocho prácticas, fases o estadíos conforman un sistema completo de realización personal que tiene como último y único fin el encuentro y la identificación con la divinidad. De hecho, el Hatha Yoga busca lo mismo e incorpora casi las mismas prácticas que el Raja Yoga, incluidas las esenciales prácticas meditativas y no debe identificarse únicamente con la práctica de asanas. Por tanto, la sola práctica de asanas, aunque esencial, no es Yoga. Con el seguimiento del óctuple sendero (Yama, Niyama, Asana, Pranayama, Pratyahara, Dharana, Dhyana y Samadhi) se alcanzan, paralelamente al crecimiento interior, innumerables mejoras físicas. Asana es la responsable de muchas de ellas, dando flexibilidad a nuestras articulaciones y especialmente a nuestra columna, pero también activando nuestros centros energéticos o chakras, que se utilizarán en el resto de prácticas. Su cultivo nos devuelve un cuerpo armonioso, flexible y resistente a los elementos. La práctica de Pranayama tiene un efecto adelgazante en sí mismo porque disminuye la necesidad de aporte energético al organismo por medio de la comida. Cuando el yogui adquiere un alto grado de desarrollo espiritual, su chakra manipura está lleno de energía. El seguimiento de los preceptos de Yama y Niyama, especialmente Brahmacarya (control sensual, en su aspecto más amplio), Tapas (ascetismo) y Samtosa (contentamiento) tiene como consecuencia la moderación del apetito. Tampoco se puede negar que, cuando se sigue la senda del Yoga en todas sus consecuencias, se adopta un estilo de vida más saludable, favoreciendo la alimentación sáttvica (vegetarianismo) frente a otras más perjudicales (tamásica o rajásica). Como consecuencia del conjunto de prácticas, observancias y abstenciones el yogui suele aparecer con un cuerpo esbelto y delgado, indicativo de su desarrollo espiritual en contraposición al cuerpo esbelto obtenido por la cultura física.
lunes, 3 de noviembre de 2008
MENTES FUERTES

La mente es más poderosa que el cuerpo. Sin embargo, normalmente es el cuerpo quien establece su autoridad sobre la mente, doblegándola y convirtiéndola en simple vasalla de sus caprichos. Si prestas oídos a tus sentidos y a las peticiones de tu carne, siempre serás esclavo de ellas. Anularás por completo tu fuerza interior, aquella que te hace superar cualquier obstáculo. A fuerza de ceder terreno a sus requerimientos, llegará un día en que te será por completo imposible superar cualquier dificultad que suponga el más mínimo incomodo a tu ser material. Te convertirás en un ser sin fuerza, a merced de los elementos, condicionado hasta el extremo. Habrás perdido tu libertad. La omisión del ejercicio de fortaleza mental ante las dificultades ejerce una sutil sugestión negativa en tu subconsciente. Si cada día debilitas un poco más tu fortaleza mental concediendo todo lo que tu cuerpo te reclama, ¿cómo vas a pedirle otra cosa distinta mañana, cuando vengan mal dadas? Simplemente, serás incapaz.
Una mente fuerte es sinónimo de libertad. Una mente débil sólo implica esclavitud. Escucha y analiza con atención las señales que tu cuerpo envía, pero no acudas a sus cantos de sirena. Olvídate de tu cuerpo y éste dejará de ser un problema para ti. Cada oportunidad de ser más fuerte que desaproveches, será una oportunidad ganada para la debilidad.
Mira aquel gorrión sobre el tendido eléctrico. Está a la intemperie. Aguanta la lluvia y el frío. Lo encontrarás en el mismo lugar cuando la canícula del verano sea asfixiante. Nunca emigra, nunca abandona. Algo superior le impulsa a permanecer alerta, en su puesto; quizás una prole a la que mantener. Dios no lo dotó de la fuerza de voluntad que dimana de tu mente. Sin embargo, tú que tienes esa facultad ¿por qué te escondes de la lluvia?
Una mente fuerte es sinónimo de libertad. Una mente débil sólo implica esclavitud. Escucha y analiza con atención las señales que tu cuerpo envía, pero no acudas a sus cantos de sirena. Olvídate de tu cuerpo y éste dejará de ser un problema para ti. Cada oportunidad de ser más fuerte que desaproveches, será una oportunidad ganada para la debilidad.
Mira aquel gorrión sobre el tendido eléctrico. Está a la intemperie. Aguanta la lluvia y el frío. Lo encontrarás en el mismo lugar cuando la canícula del verano sea asfixiante. Nunca emigra, nunca abandona. Algo superior le impulsa a permanecer alerta, en su puesto; quizás una prole a la que mantener. Dios no lo dotó de la fuerza de voluntad que dimana de tu mente. Sin embargo, tú que tienes esa facultad ¿por qué te escondes de la lluvia?
lunes, 13 de octubre de 2008
JAPA YAJNA

Japa Yajna es una ceremonia de sacrificio en la que está presente el fuego como elemento purificador y en la que los devotos cantan y oran invocando la presencia de la divinidad. Las ofrendas son echadas al fuego en señal de agradecimiento por la gracia concedida. Actualmente, Japa Yajna se conoce como aquella ceremonia en la que se invoca la unidad con Dios y con la humanidad. Bajo este signo, los devotos se reúnen para la recitación de mantras, ofrecimientos y oraciones para mitigar los males que afligen a la humanidad: guerras, hambrunas, violencia, pobreza, falta de libertad o desastres naturales. La práctica de Japa Yajna es poderosísima, sobre todo si es practicada por gran cantidad de devotos
Hay iniciativas que buscan la participación multitudinaria en todo el mundo durante un período determinado, normalmente un día, en el cual los devotos, cada uno en su lugar de origen, recitan los mantras, oraciones o invocaciones propuestos para un fin concreto. El próximo sábado, 8 de noviembre se ha organizado una Japa Yajna a nivel mundial con el objetivo de mitigar el sufrimiento de los afectados por desastres naturales. No la convoca ninguna asociación o congregación de tipo religioso, sólo se trata de un puñado de yoguis con intención de hacer el bien. Cada uno de nosotros puede participar, cambiando el tiempo de la meditación diaria por esta práctica. Se formará una cadena de poderosa vibración positiva. Si te parece una iniciativa interesante, visita este link: http://mahamrityunjaya.altervista.org/mahamrityunjayamantra/index.html
En el siguiente enlace se ofrece información sobre la recitación del mantra (mahamrityunjaya mantra): http://www.kedarsatyananda.com/yogaworld_pages/articulo1.html
HARI OM!
domingo, 12 de octubre de 2008
SINTONÍA POSITIVA

Cada día, hay un número creciente de personas que detestan la vida que llevan. Detestan su trabajo, las cargas familiares. Detestan a sus vecinos, conocidos y no conocidos. Cuando alguien así se te acerca, puedes notar su influencia negativa. Son incapaces de llevar nada positivo con ellos, incapaces incluso de disfrutar de sus momentos de ocio. Todo a su alrededor lo perciben como una agresión a su persona. Sólo ven trabas, inconvenientes e insatisfacción cuando la realidad que les toca vivir en ese momento no encaja con la perspectiva creada. Porque su perspectiva, su visión de la realidad es la única válida y la de los demás siempre entra en conflicto con la de ellos. Los encontrarás demasiado habitualmente, quizás en el trabajo, o atendiéndote en una oficina pública o en una tienda. No hay ni un solo atisbo de alegría en sus rostros. Se manejan de un modo hostil con los demás. El reproche, propio o hacia los otros es su modo habitual de comunicación.
Es precisamente el reproche una sugestión negativa que practicada con la suficiente convicción (y este tipo de personas suelen hacerlo con mucha) diariamente y durante mucho tiempo logrará el efecto que persigue: amargar al individuo y a los que le rodean.

No te dejes influir por sus ondas negativas. En ti deben resbalar como el agua de lluvia. Los encontrarás en todas partes, son legión. Contribuyen a que el mundo sea cada vez un poco menos amable y sí más violento e intolerante.
Sin embargo, hay una fuerza superior a la que nada ni nadie puede sustraerse. Ante el influjo de una mente positiva nada escapa. Ella crea una atmósfera de paz que ni el más intolerante puede vencer. La mente negativa se descubre ante los demás y queda aislada. Por el contrario, el resto se sentirá atraido por tu mente positiva y pronto entrará en sintonía contigo. Habrás dejado un eslabón negativo aislado y habrás creado una cadena positiva con tus semejantes. Y eso sí que hace cambiar el mundo.
viernes, 10 de octubre de 2008
YONI MUDRA

Yoni Mudra es un mudra de privación sensorial. Con este gesto, el practicante se desconecta del mundo de los sentidos para poder profundizar en la introspección. Es también una forma artificial de ponernos en contacto con nuestra alma y percibir el sonido de anahata nadam, OM. OM es la vibración primigenia, omnisciente, omnipresente y omnipotente. Fluye por todas partes, en seres vivos e inanimados, naturaleza manifestada o inmanifestada. Es el origen y fin de todo.
El practicante debe cerrar sus oídos firmemente con los dedos pulgares; sus ojos, con los índices; las fosas nasales quedarán semicerradas por los dedos corazones y los anulares y meñiques cerrarán los labios por la parte superior e inferior de los mismos, respectivamente, a modo de pinza. La boca debe estar llena de aire. Respirar lentamente por la nariz semitapada.

Realizando Yoni Mudra tras una sesión de meditación o tras haber practicado Sirshasana durante largo rato se obtienen muy buenos resultados. El practicante se hundirá en un océano de paz y de quietud. El sonido anahata nadam se hará patente, especialmente en el oído derecho. Al poco tiempo y, dependiendo del grado de desarrollo espiritual de cada uno, se podrá ver una potente luz que cambia o fluctúa. Otras luces y destellos aprecerán, de formas cambiantes, algunas siguiendo patrones de fluctuación preestablecidos, conformando un bello espectáculo que proporcionará una inmensa paz. La luz que percibe el practicante es el espectro de su propia alma. La práctica diaria de este mudra conduce al practicante a la percepción natural de anahata nadam. Alcanzado ese estado, ya no hará falta el mudra para percibirlo. OM le acompañará siempre.
domingo, 21 de septiembre de 2008
ALIMENTA TU CEREBRO

Gran parte del éxito de nuestra especie se debe a la conquista de la bipedestación. Caminar erguido nos dio una visión de "altura", útil tanto para prevenir con la suficiente antelación los posibles peligros como para ser más eficaces en la depredación. Sin embargo, la postura erguida hace que el corazón deba realizar un esfuerzo extraordinario para regar las zonas superiores del cuerpo y para el retorno de la sangre de las extremidades inferiores. Por eso, resulta frecuente que, cuando se permanece de pie e inmóvil durante mucho tiempo, se corra el riesgo de sufrir un desvanecimiento por falta de riego sanguíneo al cerebro. La sangre se acumula en las extremidades inferiores (los pies se hinchan) y se puede llegar a perder la conciencia por falta del aporte de oxígeno al cerebro que el sistema circulatorio lleva con extrema dificultad. La nutrición del cerebro es esencial. Unos pocos minutos sin aporte de oxígeno generará unas lesiones que pueden ser incapacitantes de por vida o, incluso, provocar la muerte.
Hay una asana de yoga que contrarresta estos efectos y permite una supernutrición de nuestro principal órgano. Las personas que deben permanecer durante horas de pie lo encontrarán especialmente beneficioso y deberían de practicarlo a diario. Se trata de Sirshasana (la vela). No hay mejor ejercicio para abastecer al cerebro de sangre arterial fresca. Una precaución: deberán de abstenerse de realizar esta postura las personas con tensión arterial alta, ya que se produce un aumento de ésta durante el ejercicio. La práctica durante cinco o diez minutos de esta asana aumenta la memoria y la capacidad intelectual del practicante, así como un saludable efecto sobre el cuello, parte alta de la espalda, ojos y oídos. Activa el sexto chakra, ajna (tercer ojo), aumentando el poder extrasensorial y espiritual.
Al principio, realiza la postura con precaución.
Dobla una manta en dos y apoya los codos y antebrazos, albergando la parte alta del cráneo entre las manos entrelazadas. Ve recogiendo lentamente los pies hacia tí y da un pequeño impulso para elevar las piernas hacia la verticalidad. Hazlo en dos fases. En la primera, endereza el tonco y permanece con las piernas dobladas por las rodillas. Quizás, al principio debas contentarte con permanecer en esta postura hasta que ganes confianza y equilibrio. En la segunda fase, eleva las piernas hacia arriba, consiguiendo la completa verticalidad. También al principio, es bueno realizar esta asana cerca de una pared para evitar caídas. Equilíbrate y reduce paulatinamente las oscilaciones. Respira profunda y relajadamente. Concéntrate en ajna chakra, que es el eje de esta postura. Tras permanecer en ella el tiempo estipulado, deshaz la postura con lentitud. Al final, descansa un par de minutos arrodillado con la cabeza apoyada en el suelo y las manos en el suelo, adelantadas, estirando la espalda. Disfruta de los efectos de Sirshasana, no debe de faltar en tu rutina diaria.
domingo, 14 de septiembre de 2008
LIBRES DE CONDICIONAMIENTOS

Somos el producto de nuestros pensamientos. Somos también el producto de los pensamientos de los demás; de lo que han pensado de nosotros nuestros padres, familiares, profesores y amigos. A lo largo de los años, hemos ido asimilando esos pensamientos en nuestro subconsciente que, de forma verbal, nos han llegado . Los psicólogos dicen que las sugestiones de tipo calificativo hechas por los padres tienen un calado mucho mayor en los hijos que las meramente informativas. Así, la afirmación "eres más holgazán que tu hermana" tendrá una influencia en el futuro de un niño mucho mayor que la expresión " después de las comidas debes lavarte los dientes", aunque ambas se le repitan el mismo número de veces. Todas esas impresiones han grabado nuestro subconsciente y han forjado en él la imagen que tenemos de nosotros mismos. Esos esquemas mentales nos acompañarán toda la vida. Si nos paramos a pensar, descubriremos que la mayoría de esas impresiones son limitantes, cuando no sencillamente negativas. Así creemos fehacientemente que nuestras enfermedades son fenómenos en los que el organismo ha perdido la batalla, y del que ya nada se puede esperar. Un proceso en el que sólo se recobrará la salud por el concurso de agentes "externos": medicamentos y médicos. O, por ejemplo , que nuestra vejez será un periodo inevitable de decrepitud, enfermedad y dependencia. Porque es lo que hemos visto y lo que nos han dicho. Sin embargo, no somos conscientes de que el mismo mecanismo que nos ha encadenado, nos puede ahora liberar. Se trata ahora de reprogramar nuestro subconsciente, desarmando los antiguos esquemas, proporcionándole sugestiones positivas. Si, como hemos visto, somos lo que pensamos, cambiemos nuestro pensamiento para cambiar lo que somos. Repite cada día afirmaciones de este tipo:
· Yo soy el capitán de mi alma.
· Yo puedo conseguir cualquier cosa que me proponga.
· Yo domino todas mis ondas mentales.
· Yo soy omnisciente, yo soy omnipresente, yo soy omnipotente.
· Yo soy pura conciencia.
· En mi no existen la enfermedad, la vejez ni la decrepitud; son ondas mentales negativas que puedo dominar.
Estas afirmaciones se pueden modificar según las necesidades particulares de cada uno. Haz examen de conciencia y busca tus condicionamientos. Construye tus afirmaciones y reprograma tu subconsciente. Serás libre.
lunes, 1 de septiembre de 2008
UN LUGAR ESPECIAL
Yo encontré mi lugar especial hace muchos años, aunque no hace tanto que lo consagré como mi lugar de retiro. A él acudo siempre que tengo ocasión. En él, mi práctica de yoga fluye y mis energías se renuevan. Todos los grandes maestros han aprovechado los espacios naturales para sus prácticas y enseñanzas. En ellos han encontrado el silencio y la presencia de energías naturales que han acelerado e incrementado su proceso evolutivo. Los cursos de agua son especialmente irteresantes en este sentido por la concentración de iones negativos que generan. Si tu práctica se estanca, busca tu lugar especial junto a la naturaleza. Sus energías están para servirte. Sirven, de hecho, a todas las criaturas, que toman de ellas cuanto necesitan. Hubo un tiempo en que el hombre convivía estrechamente con su entorno natural y en el que manejaba una serie de habilidades, como el conocimiento intuitivo, que hoy se ha perdido. El alejamiento y menosprecio del hombre hacia la naturaleza y sus energías, han propiciado el cambio, creyendo que la razón, la ciencia y la tecnología le proporcionarían el conocimiento absoluto. Sin embargo, sólo una parte infinitesimal de la realidad puede ser torpemente explicada por la ciencia moderna. De modo que, vive inmerso en la naturaleza si quieres dejarte influir por sus benéficos efectos y fundirte en el océano de la conciencia suprema.
Con las primeras luces del día, sal y practica pranayama al aire libre. Busca un lugar tranquilo, orientado hacia el naciente. Se convertirá en una práctica única, donde tus depósitos de energía se verán colmados. Largos paseos por el bosque o el monte te reconciliarán con la vida y abrirán tus sentidos a una nueva dimensión. La práctica de asanas en estos espacios se ve favorecida, ya que todo invita a la concentración y al recogimiento. Serás una forma natural más, en pura simbiosis con tu entorno. Al llegar la noche, una bóveda de límpido cielo estrellado albergará tus prácticas de meditación y el silencio se adueñará de ti, fundiéndote en él. Sólo anahata nadam, OM, resonará en tus oidos.
Cuando el lunes vuelvas a tu trabajo y a la vorágine cotidiana, tú ya estarás preparado para cualquier contingencia. Muchos habrán pagado verdaderas fortunas por tratamientos antiestrés cuyos efectos desaparecen el lunes a las 7:30 de la mañana. Tú, sin embargo, no habrás tenido que pagarle nada a la naturaleza por haberte servido de sus energías. Sus efectos te acompañarán allá donde vayas. Para siempre.
miércoles, 6 de agosto de 2008
PENSAMIENTO POSITIVO

Por lo general, el ser humano tiende a caer poco a poco en la desesperanza y a sentirse abrumado ante las situaciones agresivas, contratiempos y disgustos cotidianos. Posiblemente, muchos de nosotros nos levantemos exultantes de alegría, con nuestras reservas repletas de energía tras una reparadora noche de descanso. Un nuevo día se presenta lleno de perspectivas y de oportunidades de disfrute y de realización. Sin embargo, una vez traspasado el umbral de la puerta, nuestras gratificantes previsiones para el día se van diluyendo. Encontramos intolerancia, prisas, falta de respeto en los demás. Dificultades con las que no contábamos. Contratiempos y cambios de planes motivados por terceras personas o por circunstancias imponderables que nos producen frustración cuando comprendemos que ya no podremos hacer aquello que teníamos previsto. Es entonces cuando nuestra mente consciente comienza a crear una sucesión de pensamientos negativos. Los mensajes de reproche, frustración o enojo elaborados por la mente consciente son archivados convenientemente por la mente subconsciente. La mente consciente es creativa, racional; sin embargo, la mente subconsciente funciona automáticamente, obedeciendo las órdenes o sugestiones que le envía la mente consciente. De este modo, si todos los días, debido a factores externos o internos, enviamos mensajes de frustración, derrota o incapacidad, tened por seguro que, al cabo del tiempo, la mente subconsciente hará su papel y os convertirá en seres frustrados, derrotados e incapaces de afrontar cualquier reto o aun cualquier simple actividad.
El mecanismo con el que funciona la mente subconsciente es muy simple: obedece a las sugestiones que se le envíen de forma consciente. Sugestiones negativas conducen a una vida llena de insatisfacciones. Sugestiones positivas, vida feliz. Los yoguis desterran desde el principio los mensajes negativos a su subconsciente, enviando constantemente sugestiones positivas a sus mentes.
Cambia desde hoy mismo tu vida. Lleva la paz y la alegría allá donde vayas. Graba a fuego en tu subconsciente que tú eres capaz de realizar cualquier cosa que te propongas y que eres feliz en cualquier situación. Llegará un día en que tu mente subconsciente operará el cambio.
domingo, 3 de agosto de 2008
SIÉNTATE Y CIERRA TUS OJOS

Era una mañana de primavera. Los primeros rayos de sol extraían iridiscentes destellos de las gotas de rocío. Un pequeño salía del pueblo; canturreando, tomó el camino que se adentraba en el bosque. Había caminado un buen rato cuando vio a un anciano sentado al pie de un árbol.
- Hola, señor. ¿Necesita ayuda?- inquirió el niño.
- Todos necesitamos ayuda, pequeño. Pero ahora estoy bien, gracias.
El niño se acercó al anciano. Estaba sentado en el suelo, muy erguido. Vestía con pobreza, su pelo y su barba eran blancos y su mirada, perdida en el infinito, jamás había visto la luz del sol.
- ¿Qué hace ahí sentado?- continuó preguntando el niño.
- Contemplo la naturaleza.
- Pero si no puede ver, es ciego.
- No vemos sólo con nuestros ojos. De hecho, aunque tú creas poder verlo todo, en realidad, sólo ves una pequeña parte.
- Eso no es cierto, yo puedo verlo todo. Tengo muy buena vista. Mire, puedo ver hasta aquél pájaro que está posado sobre la rama de ese árbol que está tan lejos. Perdone, qué digo...si no puede verlo.
- No lo puedo ver, pero sé que existe. ¿Que pasaría si de pronto se hiciera de noche? Una noche cerrada, sin luna. ¿Podrías ver el pájaro?
- No señor, sin luz no podemos ver.
- Pero el pájaro seguiría estando allí. Y, sin embargo, tú no podrías verlo. Para tí, no existiría. Del mismo modo, hay un universo oculto para tus ojos.
- ¡ Oh, buen señor, lo que daría por ver ese mundo oculto!
- Bien, pequeño. Siéntate a mi lado y cierra tus ojos...
Querido amigo, querida amiga. Acepta la invitación del anciano. Siéntate y cierra tus ojos. Aíslate del mundo exterior por un momento, toma conciencia de tu ser más profundo y sé feliz. Cuando la paz, la calma y la felicidad reinen en tus momentos de meditación, también te acompañarán el resto del día. El resto de tus días. Sé feliz porque estás a gusto contigo mismo. Porque estás en paz con el mundo. Porque has tomado la decisión de transformar tu vida y darle un sentido transcendente a tu existencia.
Has iniciado un camino hacia la realización personal. Un camino hacia el éxito. Ese camino es Yoga.
Verás desaparecer tus dolencias, tu cuerpo se volverá armonioso. Soportarás con indiferencia cualquier inclemencia o agresión externa. Buscarás una alimentación más sana. Perderás la adiposidad que entorpecía tus movimientos. Serás resistente. Tendrás una mente más rápida y lúcida. Eliminarás malos hábitos, llevarás una vida saludable. Cambiará tu carácter. Serás paciente y amable con todos. Siempre encontrarán en ti un valor seguro, alguien en quien confiar. Irradiarás paz a tu alrededor y realmente llegará un día en que transformes todo lo que te rodea. Tendrás una mente intuitiva, ya no habrá en ti rastros de duda o indecisión. Si pones todo tu empeño y tu buen hacer en tus prácticas, mucha gente querrá seguir tu ejemplo, atraídos por tu magnetismo. Y cuando, eventualmente, consigas descubrir que todo el conocimiento está en ti, sabrás lo que nadie puede enseñarte. Habrás llegado al final del camino. Ese es el fin de todas las prácticas. Ese es el fin de todas las enseñanzas. No hay nada más allá.
- Hola, señor. ¿Necesita ayuda?- inquirió el niño.
- Todos necesitamos ayuda, pequeño. Pero ahora estoy bien, gracias.
El niño se acercó al anciano. Estaba sentado en el suelo, muy erguido. Vestía con pobreza, su pelo y su barba eran blancos y su mirada, perdida en el infinito, jamás había visto la luz del sol.
- ¿Qué hace ahí sentado?- continuó preguntando el niño.
- Contemplo la naturaleza.
- Pero si no puede ver, es ciego.
- No vemos sólo con nuestros ojos. De hecho, aunque tú creas poder verlo todo, en realidad, sólo ves una pequeña parte.
- Eso no es cierto, yo puedo verlo todo. Tengo muy buena vista. Mire, puedo ver hasta aquél pájaro que está posado sobre la rama de ese árbol que está tan lejos. Perdone, qué digo...si no puede verlo.
- No lo puedo ver, pero sé que existe. ¿Que pasaría si de pronto se hiciera de noche? Una noche cerrada, sin luna. ¿Podrías ver el pájaro?
- No señor, sin luz no podemos ver.
- Pero el pájaro seguiría estando allí. Y, sin embargo, tú no podrías verlo. Para tí, no existiría. Del mismo modo, hay un universo oculto para tus ojos.
- ¡ Oh, buen señor, lo que daría por ver ese mundo oculto!
- Bien, pequeño. Siéntate a mi lado y cierra tus ojos...
Querido amigo, querida amiga. Acepta la invitación del anciano. Siéntate y cierra tus ojos. Aíslate del mundo exterior por un momento, toma conciencia de tu ser más profundo y sé feliz. Cuando la paz, la calma y la felicidad reinen en tus momentos de meditación, también te acompañarán el resto del día. El resto de tus días. Sé feliz porque estás a gusto contigo mismo. Porque estás en paz con el mundo. Porque has tomado la decisión de transformar tu vida y darle un sentido transcendente a tu existencia.
Has iniciado un camino hacia la realización personal. Un camino hacia el éxito. Ese camino es Yoga.
Verás desaparecer tus dolencias, tu cuerpo se volverá armonioso. Soportarás con indiferencia cualquier inclemencia o agresión externa. Buscarás una alimentación más sana. Perderás la adiposidad que entorpecía tus movimientos. Serás resistente. Tendrás una mente más rápida y lúcida. Eliminarás malos hábitos, llevarás una vida saludable. Cambiará tu carácter. Serás paciente y amable con todos. Siempre encontrarán en ti un valor seguro, alguien en quien confiar. Irradiarás paz a tu alrededor y realmente llegará un día en que transformes todo lo que te rodea. Tendrás una mente intuitiva, ya no habrá en ti rastros de duda o indecisión. Si pones todo tu empeño y tu buen hacer en tus prácticas, mucha gente querrá seguir tu ejemplo, atraídos por tu magnetismo. Y cuando, eventualmente, consigas descubrir que todo el conocimiento está en ti, sabrás lo que nadie puede enseñarte. Habrás llegado al final del camino. Ese es el fin de todas las prácticas. Ese es el fin de todas las enseñanzas. No hay nada más allá.
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