martes, 8 de diciembre de 2009

EL NUEVO PARADIGMA DEL PENSAMIENTO POSITIVO


El ser humano se rige por paradigmas. Por reglas o pensamientos fuertemente enraizados en la mente subconsciente y que gobiernan nuestra actitud y repuestas ante la vida. El antiguo paradigma nos dice que somos seres limitados, frustados, incapaces del cambio. El nuevo paradigma que debemos asumir nos habla de que no hay más limitaciones que las que impongamos a nuestra mente, de que somos seres en constante evolución hacia la plenitud y de que el cambio no sólo es posible, sino necesario.


Incorpora estas sencillas reglas en tu sadhana diaria:


1. Pensamiento elevado.

Comienza el día con una actitud postiva, con un pensamiento elevado.


2. Transmisión de positividad.

Cuando saludes a alguien muéstrate alegre y transmite positividad. Previo al saludo físico, saluda mentalmente (Namasté). Sé cordial en el trato.


3. Ambiente positivo.

Rodéate de personas con elevado espíritu, esencialmente alegres y positivas.


4. Diálogo interno positivo.

Desecha todos los pensamientos negativos de tu mente. Rechaza el diálogo interno destructivo. En su lugar, incorpora pensamientos positivos hacia tí mismo y hacia lo que puedes lograr. Eres potencialidad pura.


5. Ley de atracción.

Fíjate metas de evolución positiva. Mantén en tu mente todo lo que debes cambiar en tu vida y en tí mismo para lograrlas. Imáginalo, visualízalo nítidamente hecho realidad. Actúa siempre como si el cambio se hubiera realizado ya. Ten absoluta confianza en que el cambio se operará. Desea, visualiza, siente y agradece circunstancias o actitudes positivas en tu vida. Lograrás atraerlas a ti.

6. Gratitud constante.

Da gracias por todo lo que acontece en tu vida. Mantén una actitud de constante agradecimiento. Todo lo que viene a tu vida, fluye hacia ti a través de la Gracia Divina.


7. Contentamiento.

La Gracia Divina trae a tu vida tanto circunstancias placenteras como dolorosas. Todas ellas son herramientas para evolucionar. Trabaja con ellas, no las deseches. Del modo en que éstas sean aceptadas y resueltas por nosotros, dependerá nuestro desarrollo evolutivo. En el camino de evolución espiritual, el peldaño que no se sube volverá una y otra vez a aparecer en nuestras vidas, revestido de diversas formas.Ve siempre el lado positivo de los acontecimientos, incluso de aquellos que no te gusten. Ve en ellos una enseñanza, una oportunidad de cambio. Resuelve los contratiempos confiando en tu intuición. Que nada desdibuje tu sonrisa.



Una buena práctica sería, en un primer momento, asimilar y practicar una regla cada día. Así hasta completar la séptima en el último día de la semana. Al cabo de unas semanas, cuando las reglas estuvieran bien asimiladas por la mente subconsciente, se podría comenza a practicar todas a la vez cada día, hasta que constituya una única actitud de comportamiento automático (samskara)

jueves, 5 de noviembre de 2009

LIBRE DEL ODIO


La mayoría de las emociones surgen del cuerpo vital. En la mente subconsciente tienen asiento el comportamiento instintivo, es decir, las respuestas automáticas que hemos creado ante tales emociones. De entre todas ellas, el odio es la más difícil de desenraizar y es también la responsable de los deseos de venganza y de otras emociones por las que los hombres son capaces de realizar las mayores atrocidades. El odio puede mantener separados padres, hijos y hermanos. A veces, durante toda la vida. No hay ninguna otra emoción que pueda perdurar tanto. Sin embargo, estamos acostumbrados a convivir con ella cuando, en realidad, representa un cáncer que nos mina como personas.


He sido testigo de cómo el odio y los deseos de venganza han acompañado a una persona. Durante largos años. También he visto cómo esos sentimientos han atraído circunstancias negativas y dolor a su vida. También he visto cómo a su alrededor se le ha alentado a continuar odiando. Con el transcurrir de los años, esa persona inició su camino de evolución espiritual. En un momento determinado, esa misma persona tuvo un gesto amable con respecto a aquello que le había provocado tal sentimiento y que le había producido tanto daño. Un regalo. Quienes le habían alentado anteriormente ahora no podían comprenderle. Tantos años odiando...


El estudiante de yoga debe lograr trascender los sentimientos. Debe liberar toda la energía negativa que producen. Al hacerlo, se volverá más pacífico, desapegado y, sobre todo, feliz. El origen de nuestra felicidad debe de estar basado en nuestro interior y no depender de las circunstancias externas. La práctica de yoga hace que contactemos con nuestra mente superior y que tengamos acceso a la inteligencia intuitiva, la iluminación y las emociones superiores. Con su gesto, esa persona ha demostrado haber trascendido su odio. Ahora su corazón está limpio y ya nunca más se verá atenazado por sus exigencias de venganza. Será feliz. Mientras , el resto seguirá odiando, quizás por siempre. Unos, se ven manejados por la mente subconsiente, el comportamiento instintivo y las emociones destructivas. Los otros, tras largos años de esfuerzo y sadhana yóguica, han trascendido sus emociones y han accedido a su mente superior y a la inteligencia intuitiva.


martes, 13 de octubre de 2009

Rey de los olvidados


Vistes la ropa de un harapiento y aún así eres rey. Toda tu persona está envuelta en un halo majestuoso, pero tus vestidos están sucios y rasgados y tus sandalias, cubiertas por el polvo del camino. Llevo días buscando tu compañía. Mas sólo consigo vislumbrarte a lo lejos, acompañado de los más bajos y olvidados. ¿Cómo alcanzarte entre esa nube de menesterosos y enfermos? Cuanto más te busco, más lejos me hallo de Ti. No encuentro el camino que pisan tus pies. Siempre apareces lejos, donde no puedo alcanzarte.

Rasgué mis lujosas ropas hasta convertirlas en harapos, embadurné de barro mis finos botines, arrojé lejos de mí anillos y joyas. Enmarañé mis cabellos y ayuné siete días y siete noches. Me presenté entonces a Ti, pero preferiste la compañía de esos desheredados a los que llamas tus hermanos. Qué misteriosas sendas conducen a Ti. Pudiendo tener todo el oro, prefieres el llanto amargo de los que sufren y te rodeas de la más absoluta pobreza. Realmente, creo que eres el rey de un reino que no está en este mundo de los hombres.

lunes, 3 de agosto de 2009

EGO Y CONSCIENCIA


Un hecho que sucedió ayer me ha hecho reflexionar sobre cómo opera nuestro ego.
Me encontraba relajado, contemplando la vida desde la sombra, cuando la mayor se acercó a mi llorando. La seguía de cerca su hermana pequeña. Entre sollozos, me dijo que su prima se había burlado de la bicicleta de su hermana. Lo que había escuchado le había dolido. Mientras lloraba sobre mi hombro, la pequeña se acercó con semblante triste y le volvió la cara a su hermana para comprobar su pena. Al instante, brotaron lágrimas de sus ojos y ambas comenzaron a hacer causa común. Me invadió una sensación de ternura.


No cabe duda de que habían atacado su ego y eso le dolía. Pero ¿era su ego o el de su hermana el que había sido herido? O, tal vez, ¿se había atacado el ego de ambas?

Sin consciencia, no hay ego. El ego es la consciencia del yo. Cuando desaparece la consciencia del yo como realidad diferenciada del resto, el ego se trasciende y aparece el Ser, como realidad única e indiferenciada. El ego le ha sido útil al hombre a lo largo de los siglos, puesto que le ha permitido sobrevivir. Cuando la consciencia del yo se ve atacada, el ego elabora una respuesta que permita al yo su superviviencia como realidad diferenciada. Igual que hay una consciencia individual, existe una consciencia colectiva que opera con análogos patrones y sirve para la supervivencia de la realidad diferenciada del grupo.
A ese nivel de consciencia accedieron ambas cuando todo esto sucedió. De algún modo, trascendieron sus egos individuales para acceder a un nivel de consciencia superior. Su ego colectivo las empujaba a actuar en defensa de la pervivencia de la realidad de grupo. No creo que ese apego deba ser eliminado hasta la indiferencia. Creo que debe de ser trascendido y eliminadas las raíces que causan el dolor. Cualquier ataque al ego individual o colectivo debe de ser desenmascarado como una prueba a salvar en nuestro desarrollo espiritual. Odiamos las características que no aceptamos en nosotros. Cuando seamos capaces de aceptar que en nosotros coexisten esas características que más odiamos en los demás, dejará de importarnos cuando se nos presenten de nuevo ante nosotros. No podemos ser justos, piadosos y respetuosos si no reconocemos llevar dentro a un ser potencialmente injusto, despiadado y ofensivo con los demás. Cuando eso ocurra y la situación se repita, reconoceremos el agravio, pero ya no nos molestará. Habremos edificado un pedestal tan alto que ni las críticas ni los ataques podrán alcanzarnos. Estaremos conectados con el Ser, el mismos Ser que mora en el interior de aquellos que nos agravian, cara y cruz de la misma moneda. Cuando ese día llegue una eterna sonrisa enjugará las lágrimas de ayer.

jueves, 16 de julio de 2009

SINCRODESTINO


Cuando las coincidencias cotidianas traspasan los límites de la ley de probabilidades, estamos, sin duda, ante mensajes provenientes del Universo no circunscrito, la dimensión de la potencialidad pura en la que el proceso creativo no tiene límites. Debemos estar alerta ante estos mensajes para que aquello que tiene previsto el Universo se realice en nuestras vidas.


Ayer me traje de la oficina un archivo en un pen drive que contenía una presentación que tenía que dar hoy ante una delegación del Reino Unido. Cuando por la noche intenté acceder al archivo, no fue posible. La había probado en el trabajo y funcionaba correctamente. Pensé que era problema del ordenador, al tener éste una versión más reciente de Power Point. Cambié de ordenador porque sabía que este otro tenía la misma versión de software que el archivo del pen drive. Me volvió a dar error de lectura. Probé de diversas formas, con resultado negativo. Al instante, me di cuenta de que podía ser una llamada del sincrodestino. El Universo me estaba diciendo de alguna forma que no debía repasar la presentación esa noche.


Me calmé y dejé que el Universo no circunscrito operara según sus planes. Decidí levantarme antes para poder repasarla en la oficina, antes de que a primera hora llegara la delegación. Así pues, me levanté mucho antes de lo normal. Cuando me metí en la carretera, encontré un inusual atasco. Cualquiera puede esperar que a mediados de julio el tráfico vaya razonablemente fluido, salvo que haya una avería en la carretera, como era el caso. Me relajé, con curiosidad por saber cómo terminaba todo esto y con confianza en el futuro inmediato. Llegué a la oficina a la misma hora de siempre. Inserté el pen drive en el ordenador y comprobé que funcionaba perfectamente. Tuve el tiempo suficiente para prepararme la presentación. Cuando llegó la delegación, estaba relajado. Sabía que todo estaba orquestado para llegar a buen término. Como así fue, realmente.


Esto no es más que un ejemplo cotidiano del sincrodestino. Estar alerta a las coincidencias requiere entrenamiento y el desarrollo de un "sexto sentido", nada imposible sin la práctica. En este caso, el mensaje de la realidad no circunscrita era no te preocupes por la presentación, ese no es el problema; mañana habrá un tremendo atasco y tú deberás levantarte antes para no llegar tarde a la misma.

Si no me hubiese fallado el archivo en casa o me hubiera empeñado en solucionar el problema informático, habría preparado la presentación en casa y me hubiese levantado a la misma hora de siempre. La diferencia es que hoy hubiera llegado tarde a la reunión.


Así es cómo opera el sincrodestino. Pequeños milagros del día a día que normalmente los dejamos pasar delante de nuestra puerta.

martes, 7 de julio de 2009

ACCIÓN DESINTERESADA


Una acción siempre viene determinada por el nivel de consciencia del que la realiza. Por eso, no se puede hablar en términos absolutos de acciones buenas o malas. Todas ellas están condicionadas por los arreglos kármicos de cada una de las personas que intervienen y de sus dharmas particulares. Lo que distingue verdaderamente a una acción yóguica son la consciencia con la que se realiza y la ausencia de expectativas.


La acción misma está por encima de sus protagonistas y de sus resultados. Aunque la acción pueda ser valorada como buena en una escala de valores universales, de nada sirve a nuestro progreso si aún se mantienen expectativas. Mantenemos expectativas porque es lo que nuestro ego demanda del individuo que recibe la acción. El ego sólo está interesado en atraer nuestra atención y en su autocomplacencia.


La acción no sirve al hombre, sino a la Divinidad. Servimos a los demás en tanto en cuanto son distintas manifestaciones de la única realidad divina, común a todos y de la que nosotros también formamos parte.


La madre que amamanta a su pequeño no mantiene expectativas. Da lo mejor de sí. Lo da todo. No piensa en que mañana su pequeño crecerá y la abandonará. Es feliz en la acción. Sólo hay consciencia y amor puros. Ella sirve a un fin superior. Aunque no lo sepa, sirve a Dios.


martes, 9 de junio de 2009

LLEGARÁ UN DÍA


LLegará un día en el que las repuestas vendrán a ti. Cuando tus ojos y tus sentidos estén abiertos a la vida y comprendas la maravilla que hay en ella. Cuando el amor dibuje una sonrisa que ni la fatiga ni el odio ajenos puedan desdibujarla. Cuando seas solícito y atento con todos. Cuando no esperes nada a cambio de darlo tú todo. Cuando las lágrimas asomen a tu rostro con frecuencia. Cuando veas a Dios en tu hermano y en todas y cada una de las criaturas de la Tierra. Cuando no tengas necesidad de perdonar porque nada te pueda ofender. Cuando tu mirada deprenda un brillo especial. Cuando tu trato sea amable y considerado. Cuando no soportes el dolor ajeno sin hacer nada. Cuando seas capaz de elevarte y trascender tu circunstancia.


Llegará ese día, pero no vendrá a ti, sin más. Deberás buscarlo amanecer tras amanecer, luna tras luna. Cuando todos duerman, tú persistirás en tu búsqueda. Jornadas de esfuerzo sin aparente recompensa en las que sólo tu voluntad te impulsará a avanzar en el desierto.

miércoles, 6 de mayo de 2009

LO QUE YO NECESITO


Como el sol, que alimenta y llena de luz mis días, Tú me das lo que necesito.
Porque el camino es duro a veces y no alcanzo a entender tus intenciones, no retires de mi tu Gracia y concédeme el valor y el discernimiento necesarios para afrontarlo y comprenderlo.
Aunque a veces tu Gracia viene revestida de dolor, yo sé que Tú me das aquello que necesito.
Permíteme vivir esa vida alegre y despreocupada del que sabe que ha puesto en Ti su alma.
Si Tú me das siempre lo que necesito, en cada momento de mi vida habrá una enseñanza, una oportunidad de subir un peldaño en la larga escalera que me conduce a Ti.

domingo, 26 de abril de 2009

MIRADA INTERIOR


Cuando algo va mal en nuestro organismo, normalmente acudimos al médico para que nos recete algo que nos elimine esos síntomas indeseables. Desterramos la idea de que nuestro mal sea un desequilibrio de nuestro organismo a un nivel más general que lo que pensamos y valoramos la eficacia del tratamiento en funión de lo rápido que desaparezcan los síntomas. Desdeñamos el poder de regeneración y de sanación de nuestro organismo y, de hecho, lo debilitamos cada vez que lo inhibimos atiborrándonos de medicamentos.
Unas muletas te ayudarán a andar, al menos durante algún tiempo, pero nunca recuperarán tu capacidad de andar por ti mismo.
Visité hace unos meses a la oftalmóloga para revisar la vista de mi hija. Me dijo que tenía hipermetropía y que esta deficiencia estaba más acusada en el ojo izquierdo, produciendo un desequilibrio entre ambos que la hacía inclinarse a prescribirle unas gafas para corregir el defecto. Me citó a los pocos meses para decidir definitivamente. Le consulté si, en ese tiempo, podría prescribirme algún tipo de ejercicio visual para fortalecer la visión de su ojo izquierdo. Me dijo que no existía ningún ejercicio que mejorara la visión y que constituía una pérdida de tiempo. Ella también llevaba gafas.
Yo no me resigné y empecé a enseñarle a mi hija ejercicios de yoga, de yoga visual, de visualización y métodos del ayurveda y del Dr. Bates, oftalmólogo americano que inició los estudios del entrenamiento visual. En esos días en los que inicié las sesiones con mi hija, recibí una carta del departamento médico del colegio. Era un informe realizado por la óptica y en el que se me indicaba que requería un examen más detallado, ya que había advertido deficiencias en su visión. Acudí a su consulta. Me confirmó el examen de la oftalmóloga. Requería lentes correctoras. Ahora sé que el encuentro con esta óptica no fue casual sino un regalo del sincrodestino. Le conté que yo tenía plena confianza en las posibilidades de recuperación del organismo y que había iniciado unos ejercicios de yoga visual con mi hija. Le pedí su opinión. Su respuesta fue diametralmente opuesta a la de la oftalmóloga. Se le iluminó la mirada como si le hubiera descubierto algo que llevaba guardado en su interior. Me dijo que el entrenamiento visual daba resultados óptimos con la debida constancia y que me iba a proporcionar ejercicios. Los tenía que buscar, puesto que al principio de ejercer su profesión se dedicó a ello, pero lo tenía bastante abandonado, tal vez, por que el hecho de elegir unas gafas resulta menos demandante que iniciarse en una práctica diaria. Me los entregó y así pues continué con mi hija los ejercicios, enriquecidos con la aportación de la óptica.
Durante tres meses mi hija y yo hemos dedicado unos quince minutos por sesión, cinco días a la semana a practicar yoga visual, pensamiento positivo y ejercicios de agudeza visual. La semana pasada acudí de nuevo a la consulta de la óptica. No pudo contenerse antes de acabar el examen completo. Su sonrisa lo decía todo, estaba entusiasmada. Había recuperado gran parte de la visión perdida en su ojo izquierdo y se acercaba a un 100% de agudeza visual, mientras que su ojo derecho superaba el 100%.
Nunca he albergado el más mínimo sentimiento de duda durante estos últimos meses. El jueves 30 llevaré a mi hija a otro oftalmólogo. Sé que todo irá bien.
Lo importante de todo esto es saber que:

El organismo tiene una capacidad de regeneración propia que no debe desdeñarse.


El pensamiento positivo atrae hacia nosostros lo que nosostros ofrecemos al Universo.


Debemos ser conscientes de las oportunidades que se nos cruzan en la vida. No son casualidades. El sincrodestino opera para el que sabe atraerlo y utilizarlo.

viernes, 27 de marzo de 2009

LA LEVEDAD DEL SER Y EL KHARMA


En el ser material todo es cambiante, efímero e inconsistente. Lo que hoy es bello y exultante de vida, mañana puede estar muerto y ajado. Sólo el Ser verdadero es eterno y no está afectado por las contingencias del plano material. ¿Qué soy yo y qué lugar ocupo dentro de este mundo? ¿Qué importancia tienen mis circunstancias, logros o penalidades por las que atravieso en este mundo?



Damos mucha importancia a todo lo que nos acontece en nuestra vida. Cuando interaccionamos con nuestro mundo, siempre planteamos expectativas. Ley de acción y reacción. Si la reacción a nuestra acción no es la esperada, eso nos genera amargura y desolación. Los reveses de la vida nos afectan profundamente. Pero, ¿a quién afectan realmente? ¿Es nuestro Ser verdadero el que se ve afectado o es, por el contrario, nuestro ego, apegado al plano físico y atento a todo lo que lo nutre o lo desaira? La verdad es que nada serio está ocurriendo. Somos bailarines de un danza cósmica en la que ni siquiera hemos elegido la música. Todos venimos con arreglos khármicos a nuestras vidas. Una serie de sucesos, pruebas, encuentros y desencuentros que se cruzan en nuestro camino, con el fin de nuestro progreso espiritual. Todo depende de cómo manejemos estos arreglos khármicos, para que este progreso se produzca en el momento y con el tempo adecuados.



Pero es difícil imaginarse que nada serio ocurre cuando se producen situacíones verdaderamente dramáticas en el plano físico. Por ejemplo, si yo ahora perdiera la vida, a buen seguro que se produciría una reacción de profunda tristeza y desolación en mi familia, en mis amigos y, quizá, en algún conocido o compañero. En realidad, toda esta amargura sería como la onda que provoca una piedrecita que cae al agua en calma. Una perturbación que es más intensa en el origen de la misma, pero que pierde fuerza con la distancia y que, con el paso del tiempo, llega a desaparecer, incluso allí donde se originó. Todas las desgracias de los humanos crearán perturbaciones similares, en mayor o menor grado, en ese océano que es el Eterno. Sin embargo, cada ola llegará a la orilla y continuarán los flujos y reflujos de las mareas, porque obedecen a un orden superior, a unas leyes invariables y eternas. ¿Acaso provocan esas pequeñas ondas de la superficie del océano la más mínima peturbación en el orden establecido? No, ni siquiera los sucesos más dolorosos. Todos estos hechos ocurren ya sea porque tenemos algo que aprender de ellos o porque es lo establecido para nuestro desarrollo espiritual. Del modo en que los resolvamos derivará el que éste se produzca o no.

Es muy difícil llegar a este nivel de desapego. El camino es largo y, a buen seguro, a todos se nos ofrecerá un buen número de pruebas. Aun con las dificultades más livianas, aprende a tomar distancia y a observar los problemas como espectador. Eso eliminará las respuestas viscerales, originadas por las emociones. Después, aplica el discernimiento para entender el porqué de la prueba y cuál debe ser la acción ecuánime, desapegada y óptima. Actúa con serenidad, entendiendo el mundo como un gran teatro y alimenta el Ser con tus buenas y rectas acciones.

domingo, 8 de marzo de 2009

AMANECE


El amanecer, como el ocaso, es un momento energético especial. Cuando tus retinas están impresionadas por la belleza de multitud de amaneceres, atesoras algo realmente valioso. Si eres capaz de sacudirte la pereza de toda una noche y de levantarte con el ánimo optimista de ser testigo de un momento único, su magia te calará hondo y buscarás la experiencia cada día.


Contempla el maravilloso espectáculo de la naturaleza. El divino milagro que se desarrolla cada día. Sitúate frente al Sol y observa sus rayos, aún débiles, por un momento. Cierra tus ojos y sé bienvenido a tu mundo interior. Disfruta del color anaranjado, cálido, que dejan traslucir tus párpados. Todo es paz, todo es calma en este momento mágico en el que el tiempo se detiene. Aspira hondo y deja que el aire fresco y limpio de la mañana penetre en todo tu ser. Siente el calor creciente del Sol en tu rostro y en todo tu cuerpo. Es una auténtica caricia sobre tu rostro.


Practica pranayama y recarga tus centros energéticos. Las energías de la naturaleza y el prana fluyen ahora con toda intensidad. Aprovecha este momento. Busca tu Ser interior y fúndete con él. En cada inspiración recibes la energía pránica y en cada expiración dejas ir todo lo viciado, tóxico e inútil de tu organismo. Todas las preocupaciones y tensiones se van en cada expiración. Estás en casa. No hay un lugar mejor donde ir. No hay otro lugar donde quieras ir.

Estás en calma y has detenido el pensamiento. Has acabado el diálogo interno. Tu subconsciente ya no dispersa tu mente. Ahora es el momento de recitar tu sankalpa, esa resolución o pensamiento positivo que le dictarás a tu subconsciente. En estos momentos tu subconsciente es como una página en blanco, preparada para que escribas en ella. Con máxima concentración y resolución, formúlala tres veces. Agradece a Dios (Conciencia Suprema, Eterno) que a través de su Gracia se te concederá la resolución formulada. Ten fe y no albergues ninguna duda. Las fuerzas de la naturaleza y las leyes cósmicas están para servirte.


Siente el poder del Sol, sus rayos te inundan y te transfieren su poder. Ya ha traspasado la línea del horizonte y baña de un color dorado todas las criaturas de la Tierra. Da energía y vida a todos los seres. No hace distinciones, es justo y ecuánime. Está ahí tanto para el que aprecia cada día el valioso regalo de su energía como para el que vive de espaldas a su maravilla. Pero tú eres pura consciencia. Agradece cada día este regalo y siéntete afortunado por ser consciente de esta maravilla.

Ha llegado el momento de volver al mundo de los hombres y de las mujeres. De los hijos, de las obligaciones y del trabajo. Pero, ¿de verás crees que no serás capaz de afrontar lo que el día te depare?. ¿Albergas alguna duda sobre si la energía positiva que has recibido te podrá hacer solventar cualquier obstáculo? Acabarás el día con el mismo optimismo con el que lo empezaste y lo llevarás donde quiera que vayas. Serás un ser de luz, como el Sol que te baña. No te pierdas ni un solo amanecer y cambiará tu perspectiva ante la vida.






domingo, 1 de marzo de 2009

AHIMSA


Qué difícil resulta devolver bien por mal. Quizás sea lo más complicado del mundo. Lo vemos como una respuesta antinatural. Una respuesta que, por rara de encontrar, se nos antoja privativa de locos o de pusilánimes. Ni lo uno, ni lo otro. La respuesta pacífica, pero firme, a una agresión violenta define un carácter fuerte y controlado.


La respuesta pacífica no es dar la espalda a la agresión; es vivirla sin apasionamiento desde la distancia, desde la atalaya de tu nivel superior de consciencia. Todos operamos dentro de nuestro nivel de consciencia. Y, podríamos decir, que todos creemos estar haciendo lo correcto cuando actuamos. Sea esta acción pacífica y desinteresada o violenta e intencionada. Todo surge tal y como debe ser. Por qué cambiar esta dramática danza que es la vida. Un gran teatro en el que todo es real e imaginario a la vez. Una gran farsa en la que nada serio ocurre. Aunque a veces sintamos cercanos hechos muy dolorosos para nuestro ego. Nuestro ego es el que realmente se siente ofendido ante una manifestación violenta. Es él el que nos pide una compensación. El que nos reclama la atención de nuestro ser real para que quedemos por encima de quien nos daña.


¿Realmente eres tan manipulable que cualquiera puede herirte, que cualquiera puede perturbarte, que cualquiera puede arrancarte una explosión de ira?. Sé que no es fácil. Que el camino es largo, pero cada vez que renuncies a la violencia, habrás dado un paso hacia adelante en dicho camino y habrás contribuido decididamente a la paz de tu entorno. Al igual que la violencia, el comportamiento pacífico se extiende y se propaga, éste último por personas de elevado nivel espiritual.


Mira esta noche al cielo estrellado. Contempla la maravillosa bóveda celeste. Fíjate en cualquier recóndita estrella, la que menos brille. No parece nada, sin embargo puede que sea cientos de veces mayor que La Tierra y está tan distante que su luz nos llega millones de años después de su emisión. Realmente, estamos contemplando su pasado. Puede que ya no exista como tal, que se haya transformado. Somos una mota de polvo en un Universo del cual no conocemos sus límites, todo gobernado por una inteligencia de la cual formamos parte. Cuando sientes la inmensidad del Universo sobre tí ¿crees realmente que lo que te está pasando tiene más importancia que el simple hecho de ser el resultado de un condicionamiento mental? Cambia tu condicionamiento y cambiarás los hechos que te rodean. Siembra paz.

sábado, 24 de enero de 2009

TESTIGO DE TUS EMOCIONES


A menudo, los efectos relajantes de una sesión de yoga o de meditación se desvanecen conforme salimos por la puerta y mos enfrentamos al estrépito, las prisas y las agresiones de la vida cotidiana. La paz interior se desvanece por completo cuando la violencia del mundo exterior nos perturba. Cuando eso ocurre, normalmente, nos vemos a nosotros mismos reaccionando de la manera inadecuada. Pero nada podemos hacer. La corriente de la violencia es fuerte y nuestros remos, demasiado cortos para remar a contracorriente. ¿Qué hacer entonces?


Al acabar tu sesión de yoga, mantén firme dos principios: consciencia en todos tus actos y ser testigo de tus emociones.


Consciencia significa aplicar tu atención a todo lo que hagas, teniendo en mente que tu actitud ante lo que realizas la ofreces a tu fin último, tu meta. La ofreces a tu unión con tu yo superior, con la Conciencia Suprema, con el Creador. En cada momento, piensas, hablas y haces lo que debes hacer. Cada vez que realices aquello que sabes que está bien, aunque te cueste, ofrécelo. Repite OM Tat Sat (Te lo ofrezco a Ti).

Aún así, habrá situaciones que te perturben, es inevitable. Ejercítate en ser testigo de tus emociones. Cuando algo te desagrade y comiences una respuesta perturbadora, toma distancia. Divide tu mente en dos y haz un seguimiento de tus pensamientos y emociones. Observa la perturbación, como una onda que crece en la superficie tranquila de un lago, tu mente. Observa cómo poco a poco la onda se amortigua hasta que se desvanece y el lago vuelve a ser un espejo que refleja un cielo límpido, tu consciencia. Acostúmbrate a observar tus emociones. Obsérvalas, son ajenas a ti y están ahí para perturbarte. Cuando sientas un total desapego por ellas, habrás dominado la paz interior en cualquier situación.