jueves, 16 de julio de 2009

SINCRODESTINO


Cuando las coincidencias cotidianas traspasan los límites de la ley de probabilidades, estamos, sin duda, ante mensajes provenientes del Universo no circunscrito, la dimensión de la potencialidad pura en la que el proceso creativo no tiene límites. Debemos estar alerta ante estos mensajes para que aquello que tiene previsto el Universo se realice en nuestras vidas.


Ayer me traje de la oficina un archivo en un pen drive que contenía una presentación que tenía que dar hoy ante una delegación del Reino Unido. Cuando por la noche intenté acceder al archivo, no fue posible. La había probado en el trabajo y funcionaba correctamente. Pensé que era problema del ordenador, al tener éste una versión más reciente de Power Point. Cambié de ordenador porque sabía que este otro tenía la misma versión de software que el archivo del pen drive. Me volvió a dar error de lectura. Probé de diversas formas, con resultado negativo. Al instante, me di cuenta de que podía ser una llamada del sincrodestino. El Universo me estaba diciendo de alguna forma que no debía repasar la presentación esa noche.


Me calmé y dejé que el Universo no circunscrito operara según sus planes. Decidí levantarme antes para poder repasarla en la oficina, antes de que a primera hora llegara la delegación. Así pues, me levanté mucho antes de lo normal. Cuando me metí en la carretera, encontré un inusual atasco. Cualquiera puede esperar que a mediados de julio el tráfico vaya razonablemente fluido, salvo que haya una avería en la carretera, como era el caso. Me relajé, con curiosidad por saber cómo terminaba todo esto y con confianza en el futuro inmediato. Llegué a la oficina a la misma hora de siempre. Inserté el pen drive en el ordenador y comprobé que funcionaba perfectamente. Tuve el tiempo suficiente para prepararme la presentación. Cuando llegó la delegación, estaba relajado. Sabía que todo estaba orquestado para llegar a buen término. Como así fue, realmente.


Esto no es más que un ejemplo cotidiano del sincrodestino. Estar alerta a las coincidencias requiere entrenamiento y el desarrollo de un "sexto sentido", nada imposible sin la práctica. En este caso, el mensaje de la realidad no circunscrita era no te preocupes por la presentación, ese no es el problema; mañana habrá un tremendo atasco y tú deberás levantarte antes para no llegar tarde a la misma.

Si no me hubiese fallado el archivo en casa o me hubiera empeñado en solucionar el problema informático, habría preparado la presentación en casa y me hubiese levantado a la misma hora de siempre. La diferencia es que hoy hubiera llegado tarde a la reunión.


Así es cómo opera el sincrodestino. Pequeños milagros del día a día que normalmente los dejamos pasar delante de nuestra puerta.

martes, 7 de julio de 2009

ACCIÓN DESINTERESADA


Una acción siempre viene determinada por el nivel de consciencia del que la realiza. Por eso, no se puede hablar en términos absolutos de acciones buenas o malas. Todas ellas están condicionadas por los arreglos kármicos de cada una de las personas que intervienen y de sus dharmas particulares. Lo que distingue verdaderamente a una acción yóguica son la consciencia con la que se realiza y la ausencia de expectativas.


La acción misma está por encima de sus protagonistas y de sus resultados. Aunque la acción pueda ser valorada como buena en una escala de valores universales, de nada sirve a nuestro progreso si aún se mantienen expectativas. Mantenemos expectativas porque es lo que nuestro ego demanda del individuo que recibe la acción. El ego sólo está interesado en atraer nuestra atención y en su autocomplacencia.


La acción no sirve al hombre, sino a la Divinidad. Servimos a los demás en tanto en cuanto son distintas manifestaciones de la única realidad divina, común a todos y de la que nosotros también formamos parte.


La madre que amamanta a su pequeño no mantiene expectativas. Da lo mejor de sí. Lo da todo. No piensa en que mañana su pequeño crecerá y la abandonará. Es feliz en la acción. Sólo hay consciencia y amor puros. Ella sirve a un fin superior. Aunque no lo sepa, sirve a Dios.