Experiencias y pensamientos de un Kriya Yogui dedicados a aquellos que buscan al Ser.








jueves 5 de noviembre de 2009

LIBRE DEL ODIO


La mayoría de las emociones surgen del cuerpo vital. En la mente subconsciente tienen asiento el comportamiento instintivo, es decir, las respuestas automáticas que hemos creado ante tales emociones. De entre todas ellas, el odio es la más difícil de desenraizar y es también la responsable de los deseos de venganza y de otras emociones por las que los hombres son capaces de realizar las mayores atrocidades. El odio puede mantener separados padres, hijos y hermanos. A veces, durante toda la vida. No hay ninguna otra emoción que pueda perdurar tanto. Sin embargo, estamos acostumbrados a convivir con ella cuando, en realidad, representa un cáncer que nos mina como personas.


He sido testigo de cómo el odio y los deseos de venganza han acompañado a una persona. Durante largos años. También he visto cómo esos sentimientos han atraído circunstancias negativas y dolor a su vida. También he visto cómo a su alrededor se le ha alentado a continuar odiando. Con el transcurrir de los años, esa persona inició su camino de evolución espiritual. En un momento determinado, esa misma persona tuvo un gesto amable con respecto a aquello que le había provocado tal sentimiento y que le había producido tanto daño. Un regalo. Quienes le habían alentado anteriormente ahora no podían comprenderle. Tantos años odiando...


El estudiante de yoga debe lograr trascender los sentimientos. Debe liberar toda la energía negativa que producen. Al hacerlo, se volverá más pacífico, desapegado y, sobre todo, feliz. El origen de nuestra felicidad debe de estar basado en nuestro interior y no depender de las circunstancias externas. La práctica de yoga hace que contactemos con nuestra mente superior y que tengamos acceso a la inteligencia intuitiva, la iluminación y las emociones superiores. Con su gesto, esa persona ha demostrado haber trascendido su odio. Ahora su corazón está limpio y ya nunca más se verá atenazado por sus exigencias de venganza. Será feliz. Mientras , el resto seguirá odiando, quizás por siempre. Unos, se ven manejados por la mente subconsiente, el comportamiento instintivo y las emociones destructivas. Los otros, tras largos años de esfuerzo y sadhana yóguica, han trascendido sus emociones y han accedido a su mente superior y a la inteligencia intuitiva.