
La segunda envoltura de nuestro ser, el pranamayakosha, o cuerpo vital puede presentar bloqueos impidiendo que el prana fluya libremente por él. Se presentan entonces pensamientos afectados por nuestra personalidad, deseos, sentimientos y pasiones. La práctica de pranayama permite deshacer estos bloqueos y limpiar esta envoltura, conectando nuestros pensamientos con nuestro Ser verdadero.
Cuando nuestras respuestas son automáticas, no son controladas por nuestra cuarta envoltura, vijñanamayakosha, o cuerpo intelectual. Esta envoltura tiene que ver con los procesos intelectuales superiores y la capacidad de discernimiento. Sin embargo, sólo en un estado mental apaciguado podemos experimentar el flujo de inspiración de esta envoltura. Una mente atribulada en medio de una discusión no está iluminada por ella.
Podemos identificar fácilmente una agresión a nuestro ego por la corriente de sentimientos que se desencadenan. Puede ser una sensación en el estómago, el corazón o una elevación de temperatura de la cara. Sobrevienen también sentimientos de ira, odio y venganza. Es tu ego el que en estas circunstancias está preparado para la respuesta y lo hará a través del cuerpo vital, añadiendo un nuevo bloqueo. Si esto ocurre, debemos tomar distancia y observar la reacción física que se produce. Guarda tus palabras y no digas nada que no sea inspirado por tu cuerpo intelectual. Observa la corriente de sensaciones físicasy déjalas partir. Esto puede requerir que te separes físicamente de la fuente del problema. Cualquier cosa menos experimentar una respuesta automática. Cuando estés más calmado podrás contestar a través del discernimiento de vijñanamayakosha, en un estado mental desapegado.