
En las playas de infinitos mundos se reúnen los niños.
El cielo ilimitado se inmoviliza arriba y el agua removida se muestra bulliciosa. En las playas de infinitos mundos se reúnen los niños entre bailes y gritos.
Levantan castillos de arena y juegan con las conchas vacías...
Los pescadores se sumergen a la busca de perlas y los comerciantes navegan en sus barcos, mientras los niños recogen piedrecitas y las tiran de nuevo. No buscan tesoros enterrados ni saben cómo se echan las redes...
En las playas de infinitos mundos se reúnen los niños. Ronda la tempestad por el cielo sin rutas, naufragan los barcos en el mar sin caminos, anda suelta la muerte, pero los niños juegan. (R. Tagore)
Son ajenos al carácter especulativo, calculador de los mayores. Sus mentes son honestas, libres, directas, sin dobleces. Lo dan todo o nada, pero no especulan con el resultado. Cuando lo hagan, ya habrán crecido. Serán hombres y mujeres de este mundo.
En las playas de infinitos mundos los niños juegan, mientras los hombres buscan mundos con los que especular.
Por eso, cuando te asomas a los ojos de un niño que te interroga por qué los mayores no dejan los enredos de la realidad que han creado y, simplemente, juegan en su playa, como niños, estando presentes, siendo conscientes del mundo y no especulando sobre él, sólo puedes decir: no intentes comprender, ve y juega en la playa, disfruta el momento, mañana será tarde.