viernes, 25 de noviembre de 2011

ORACIÓN DE LA MAÑANA.

Señor, en el silencio de este día que nace

vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza.

Hoy quiero mirar el mundo con ojos llenos de amor;

ser paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno.

Ver detrás de las apariencias a tus hijos

como los ves Tú mismo, para así, poder apreciar

la bondad de cada uno.

Cierra mis oídos a toda murmuración,

guarda mi lengua de toda maledicencia.

Que solo los pensamientos que bendigan

permanezcan en mí.

Quiero ser tan bien intencionado y justo,

que todos los que se acerquen a mí,

sientan tu presencia.

Revísteme de tu bondad, Señor,

y haz que durante este día,

yo te refleje.

Amén.

sábado, 14 de mayo de 2011

NATURALEZA SUPERIOR

Son muchas las resistencias de mi naturaleza inferior. Se opone a que mi ser superior se manifieste siempre y en todo lugar. Busca y escarba en los escondrijos de mi vital más bajo. Alimenta las emociones más rastreras. Aun en esas circunstancias, el Ser se manifiesta y me ofrece el justo discernimiento. Sé en esos instantes de conflicto emocional que ese no es el camino. Pero ¿cómo apartarme de él cuando ya he puesto tanta energía? ¿Cómo disipar toda esa carga emocional que me impele a crear más dolor, más conflicto? El bajo vital de otros reactiva el mío, que creí dormido. Dormido, pero no anulado, se alimenta de energía. La energía negativa es del gusto del vital no evolucionado. Si fuera capaz de alimentar mi cuerpo vital sólo con energía positiva, pensamientos y acciones elevadas... Cuando el mundo parece deleitarse en afectarme negativamente, qué fuerte se ha de ser para transmutar toda esa energía, toda esa carga emocional que me destruye. Yo no puedo solo, no tengo fuerzas. Sólo queda entregar todo ese dolor a la divinidad, entregarme a mí mismo, todo mi ser.

Llévate todo aquello con lo que no puedo cargar, ese peso destructivo que apenas puedo soportar. Si sucumbo a mi vital inferior, sé que no habrá progreso y aún así, le obedezco. Mi ego es muy fuerte, aún no lo he entregado todo. Me pregunto si realmente habré entregado algo. Él me hace reaccionar porque le gusta el drama, le gusta sobresalir, quedar por encima. No conoce la humildad, desprecia la paciencia, desprecia al Ser. Y yo, ¿a quién sigo?

Como si de una ecuación imposible se tratara, busco el cambio, pero no consiento la mutación de mi naturaleza.

Dame la fuerza de voluntad necesaria para romper las cadenas una y otra vez, ser numilde cuando lo que  mi naturaleza pide es sobresalir, ser paciente cuando mis emociones me apremien a obrar inadecuadamente, ser mesurado, equitativo, generoso, pacífico y sosegado. No permitas que rehúya ningún encuentro no deseado ni que me enrede en la miserias de las naturalezas humanas. Es mi deseo ver la verdad que subyace en toda situación, el espíritu elevado entre los comportamientos mezquinos. Y cuando al final me haya vencido a mí mismo, permite que mi alma pueda irradiar la paz que debe albergar en su interior, para beneficio de los que me rodean. Permíteme hacer mi trabajo, sólo así podré ser de utilidad a otros.

Para ello, sé que sólo debo entregarme a Tí. Pero antes, dame un poco de tu luz. Derrama sólo un poco de tu gracia. A veces pienso que estoy solo.

sábado, 7 de mayo de 2011

NOCHE SIN LUNA

¿Qué fin persigo? ¿Qué me distingue del común de los mortales sino un cuerpo cansado tras largas horas de vigilia? ¿Y qué si no hay nada? ¿Qué he obtenido tras mi caminar por el desierto? ¿Quién me espera? ¿A quién sirvo?
Mi camino serpentea por desconocidos horizontes. Siempre oscuros. Siempre vacíos. Siempre agotadores. El mismo cansancio que se repite día tras día, sesión tras sesión. Vacío tras vacío. A quién acudir cuando no encuentras nada. Cuando la búsqueda retorna siempre al punto de partida. Perdidas las referencias, ¿en qué punto me encuentro? Mi camino serpentea y ya no sé por qué derroteros me lleva . Busco una luz que no vislumbro. Noches de oscuridad, de luna nueva. ¿Hay entre los hombres alguno que me pueda indicar dónde está la fuente inagotable, dónde el alfa y el omega, dónde el fulgor que todo ilumina?


Nace un nuevo día y con agotada voz vuelvo a pronunciar ¿dónde estás Babaji? Dónde estoy.

domingo, 6 de marzo de 2011

LIBRE ELECCIÓN

Ante un mismo estímulo externo, las personas reaccionan de forma diferente. Unas, pueden experimentar una reacción automática, visceral, centrada en el ego, proveniente de su naturaleza más densa; otras, en cambio, tienen el poder de discriminar sabiamente, observar, tomar distancia y permitir que su naturaleza superior reaccione de la manera más elevada. Creamos nuestras propias dificultades. Mientras los primeros ven en esos estímulos un ataque a su ego, una fuente de incomodidad o algo que trastoca sus esquemas mentales preestablecidos, los segundos ven en esa dificultad una oportunidad para cambiar su naturaleza, elevarla y dejar trabajar al Ser. No es una tarea fácil. De hecho, considero que cambiar la naturaleza de cada uno es el mayor reto al que pueda enfrentarse un ser humano. Para ello, no hay otro camino que aplicar la consciencia de testigo a nuestra vida. Observar, dejar fluir los acontecimientos y dejar hacer al Ser. Siempre existe la posibilidad de una reacción más elevada, de la respuesta yóguica. La respuesta del ego da satisfacción al ego, pero a cambio, ata a nuestra naturaleza cada vez en lazos más estrechos. Con este planteamiento, perdemos la oportunidad de liberarnos de él y de aspirar a la verdadera felicidad. Ésta sólo puede alcanzarse a través de las reacciones más elevadas, porque nos ponen en contacto con el Ser, aquél que es inmutable, no influenciable, imperecedero.
Cada vez que desarrolamos la consciencia de testigo, contactamos con el Ser, nuestra verdadera naturaleza que no cambia con los vaivenes del mundo denso. Ahí reside la verdadera felicidad. El trabajo es ingente, dependiendo del desarrollo espiritual de cada uno y la dificultad está asegurada, pero ¿existe acaso algo más motivador y efectivo que vencer las dificultades y hacer de su superación el objetivo de nuestra sadhana diaria?

En cada circunstancia siempre podemos elegir. Una opción nos lleva a la esclavitud, la otra a la liberación. Eso es libre albedrío; eso es libre elección.