martes, 20 de noviembre de 2012

Los movimientos del ego

He aprendido a través de la experiencia que los movimientos del ego se corresponden siempre con acciones o pensamientos contractivos. Cada vez que vemos en los demás o, aún más importante, identificamos en nosotros mismos una reacción contractiva, detrás está el ego. La conciencia superior siempre nos guiará hacia pensamientos y acciones expansivos, aglutinadores, liberadores. Los pensamientos y acciones que discriminan al resto, reducen nuestro círculo y nos hacen replegarnos hacia nosotros mismos están dirigidos por el ego. Incluso acciones que, en principio, deberían ser dirigidos por nuestro ser superior, como el servicio desinteresado, pueden estar comandados realmente por el ego, nutriéndose de,y a su vez, nutriendo una energía emocional apartada de la conciencia elevada. El servicio a los demás debe de ser absolutamente desinteresado y no debe anteponerse a los deseos y necesidades de la/s persona/s a la/s que pretendes apoyar ni rechazar el apoyo de otras personas que pueden estar también interactuando. El servicio desinteresado también consiste en no prestarlo cuando discriminamos en nosotros estos movimientos contractivos de servicio a nosotros mismos, a nuestro ego. Si al ejercer algún servicio desinteresado sentimos rechazo, quizás sea el momento de usar nuestro poder de discriminación para analizar a quién servimos con nuestra acción.
Resulta muy útil ejercitar la discriminación para desenmascar los movimientos del ego. Normalmente, los ataques de éste se traducen en una reacción que se puede percibir físicamente: una opresión en el corazón, un aumento de temperatura, enrojecimiento. Casi al mismo tiempo, se produce una reacción emocional: sentimos despecho, ira, vergüenza, abandono. La discriminación de estos síntomas resulta fundamental para disolver los movimientos del ego. Estos síntomas nos tienen que dar la señal de alarma de que nuesta respuesta va a venir de nuestro cuerpo emocional contaminado por el ego. Con práctica, la discriminación puede ser más o menos sencilla. Desembarazarse de las reacciones habituales o samskaras resulta más difícil. Para ello, nuestro cuerpo emocional, el vital , debe haber sido convenientemente elevado. Aparte de las técnicas de kriya yoga para ello, cuantas más veces respondamos con acciones elevadas, más limpiaremos nuestro vital y de más energía positiva dispondremos para vencer el próximo ataque del ego que irremediablemente vendrá. Cada vez que sucumbamos a los dictados del ego y reaccionemos dentro de estos patrones contractivos habituales, deberemos practicar la discriminación para analizar lo sucedido y cuál hubiera sido la respuesta elevada. Para ello, la cuarta y séptima técnicas de meditación del Kriya Yoga de Babaji pueden ser de utilidad.