domingo, 3 de agosto de 2008

SIÉNTATE Y CIERRA TUS OJOS




Era una mañana de primavera. Los primeros rayos de sol extraían iridiscentes destellos de las gotas de rocío. Un pequeño salía del pueblo; canturreando, tomó el camino que se adentraba en el bosque. Había caminado un buen rato cuando vio a un anciano sentado al pie de un árbol.

- Hola, señor. ¿Necesita ayuda?- inquirió el niño.
- Todos necesitamos ayuda, pequeño. Pero ahora estoy bien, gracias.

El niño se acercó al anciano. Estaba sentado en el suelo, muy erguido. Vestía con pobreza, su pelo y su barba eran blancos y su mirada, perdida en el infinito, jamás había visto la luz del sol.

- ¿Qué hace ahí sentado?- continuó preguntando el niño.
- Contemplo la naturaleza.
- Pero si no puede ver, es ciego.
- No vemos sólo con nuestros ojos. De hecho, aunque tú creas poder verlo todo, en realidad, sólo ves una pequeña parte.
- Eso no es cierto, yo puedo verlo todo. Tengo muy buena vista. Mire, puedo ver hasta aquél pájaro que está posado sobre la rama de ese árbol que está tan lejos. Perdone, qué digo...si no puede verlo.
- No lo puedo ver, pero sé que existe. ¿Que pasaría si de pronto se hiciera de noche? Una noche cerrada, sin luna. ¿Podrías ver el pájaro?
- No señor, sin luz no podemos ver.
- Pero el pájaro seguiría estando allí. Y, sin embargo, tú no podrías verlo. Para tí, no existiría. Del mismo modo, hay un universo oculto para tus ojos.
- ¡ Oh, buen señor, lo que daría por ver ese mundo oculto!
- Bien, pequeño. Siéntate a mi lado y cierra tus ojos...

Querido amigo, querida amiga. Acepta la invitación del anciano. Siéntate y cierra tus ojos. Aíslate del mundo exterior por un momento, toma conciencia de tu ser más profundo y sé feliz. Cuando la paz, la calma y la felicidad reinen en tus momentos de meditación, también te acompañarán el resto del día. El resto de tus días. Sé feliz porque estás a gusto contigo mismo. Porque estás en paz con el mundo. Porque has tomado la decisión de transformar tu vida y darle un sentido transcendente a tu existencia.
Has iniciado un camino hacia la realización personal. Un camino hacia el éxito. Ese camino es Yoga.
Verás desaparecer tus dolencias, tu cuerpo se volverá armonioso. Soportarás con indiferencia cualquier inclemencia o agresión externa. Buscarás una alimentación más sana. Perderás la adiposidad que entorpecía tus movimientos. Serás resistente. Tendrás una mente más rápida y lúcida. Eliminarás malos hábitos, llevarás una vida saludable. Cambiará tu carácter. Serás paciente y amable con todos. Siempre encontrarán en ti un valor seguro, alguien en quien confiar. Irradiarás paz a tu alrededor y realmente llegará un día en que transformes todo lo que te rodea. Tendrás una mente intuitiva, ya no habrá en ti rastros de duda o indecisión. Si pones todo tu empeño y tu buen hacer en tus prácticas, mucha gente querrá seguir tu ejemplo, atraídos por tu magnetismo. Y cuando, eventualmente, consigas descubrir que todo el conocimiento está en ti, sabrás lo que nadie puede enseñarte. Habrás llegado al final del camino. Ese es el fin de todas las prácticas. Ese es el fin de todas las enseñanzas. No hay nada más allá.